viernes, enero 22

La tragedia en Haití ha reactivado la solidaridad internacional y ha demostrado que sel ser humano está cada vez más consciente de su papel en el mundo... y de cómo todos podemos no sólo ayudar sino ser verdaderos ciudadanos.

Independientemente de las carencias material y económicas que se comienzan a desatar, este terremoto que prácticamente devastó un país entero, ha despertado también el debate de la niñez, los países en desarrollo y la participación activa de la misma sociedad en resolver sus problemas.

Se ha comparado mucho esta situación con el DF y 1985. Ahí se vio un país que se volcó como solidarios a rescatar gente, sin importar las condiciones adversas, toda esperanza de vida era valorada. Sin embargo, ahora se dice que los haitianos sólo miran como mexicanos, norteamericanos, europeos, sudamericanos, asiáticos e inclusive animales entrenados se mueven contre los escombros para rescatar a un niño, a una niña, a un maestro, a un moribundo... pero ellos sólo ven.

Definitivamente debemos estar en sus zapatos para saber cómo actuar o no hacerlo... pero mi reflexión va hacia la necesidad de ser partícipes activos de nuestra propia ciudadanía: No todos debemos ir a una zona de desastre para demostrar que somos buenos ciudadanos, pero sí apoyar con algo material, con el respeto a las leyes y a las normas internacionales, inclusive con una simple oración para pedir por la tranquilidad y la paz para esa región del caribe.

En fin, esta es una oportunidad para "despertar" y ayudar a los más necesitados, y en ese trayecto, también dejar de ver la televisión o el periódico para fijarnos en qué pasa en otra región del mundo... giremos la vista hacia nuestra propia sociedad y seamos parte de una ciudadanía más activa.
¡Evalúa!

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